¿Por qué cuidamos a una mascota que no existe?

Hay recuerdos que no viven en fotografías, sino en una pantalla en blanco y negro. Yo tenía entre las manos algo diminuto, con forma de huevo y tres botones que parecían no prometer gran cosa. Pero dentro había un mundo. Un latido. Un pixel. Una criatura que dependía de mí y de pronto, yo también dependía de ella; una mascota virtual.
