¿Y si me olvidas?

Dicen que sólo muere quien es olvidado.
Y yo, La Catrina, he caminado siglos entre el perfume del cempasúchil y el murmullo de los rezos, viendo cómo los nombres se desvanecen en la bruma del tiempo.

Dicen que sólo muere quien es olvidado.
Y yo, La Catrina, he caminado siglos entre el perfume del cempasúchil y el murmullo de los rezos, viendo cómo los nombres se desvanecen en la bruma del tiempo.

Las verdaderas estaciones —las que nos habitan— se llevan por dentro, y no siempre coinciden con el solsticio ni con el equinoccio.
Cada vida tiene su propia colección de primaveras florecientes, de veranos secretos, de otoños silenciosos y de inviernos íntimos.