En este segundo episodio de la serie, Isaac Terrazas y Germán Villa nos comparten su labor con personas privadas de la libertad (PPLs). Ambos crecieron en barrios difíciles, lo que les dio una perspectiva única y la capacidad de conectar con quienes han tomado malas decisiones. A través de la fe, el deporte y la educación, buscan romper el ciclo de pobreza y crimen, ofreciendo una nueva esperanza a aquellos que a menudo han sido olvidados. Su enfoque no es juzgar, sino mostrar un camino diferente.
Uno de los proyectos clave que llevan a cabo es la organización de torneos de fútbol para los PPLs. Ellos creen firmemente en el poder transformador del deporte, ya que les ayudó a cambiar sus propias vidas. Además de las actividades deportivas, han logrado que algunos internos completen su educación secundaria y se certifiquen en artes marciales mixtas. Un caso de éxito notable es el de algunos ex-convictos a quienes ayudaron a conseguir empleo en la Federación Mexicana de Artes Marciales Mixtas, demostrando que es posible un cambio significativo después de la liberación.
La labor de Isaac y Germán ha tenido un impacto profundo en la vida de los internos. Uno de los testimonios más emotivos relata cómo un PPL les confesó que estaba pensando en suicidarse antes de que comenzara el programa, pero éste le devolvió la esperanza y las ganas de luchar por su futuro. Ahora, buscan expandir su iniciativa visitando más centros penitenciarios, para continuar con su misión de llevar esperanza y nuevas oportunidades a una población que a menudo se siente olvidada.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de grietacero.com

