Paquete Económico 2026: entre la disciplina fiscal y la prosperidad compartida

El Paquete Económico 2026, presentado el 8 de septiembre de 2025 por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, es el segundo elaborado bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum. Representa un esfuerzo por equilibrar dos objetivos que, a primera vista, parecen contradictorios: la consolidación fiscal que exigen los mercados y la expansión de programas sociales que demanda la política. Tanto el reporte técnico de Integralia Consultores como el análisis narrativo de Grupo Estrategia Política (GEP) permiten ver un mosaico completo: los riesgos financieros de largo plazo y el uso del presupuesto como instrumento de legitimidad social.

Los ingresos totales estimados ascienden a 10.19 billones de pesos, un crecimiento de 8.7% respecto a 2025. La Ley de Ingresos descansa en un aumento sostenido de la recaudación tributaria, particularmente mediante el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
– Se eleva la cuota a bebidas saborizadas de $1.64 a $3.08 por litro.
– En tabacos, la tasa ad valorem sube de 160% a 200%, con ajuste gradual hasta 2030.
– Se incrementa el gravamen a apuestas y sorteos del 30% al 50%.
– Se introduce un nuevo impuesto del 8% a videojuegos con contenido violento.

Para Integralia, estas medidas responden a una necesidad recaudatoria urgente que sustituye la ausencia de una reforma fiscal integral. En cambio, GEP las enmarca en la lógica de salud pública y resalta la incorporación de digitalización e inteligencia artificial para fiscalización en tiempo real.

Egresos: las “Repúblicas” del bienestar frente a la rigidez fiscal

El gasto neto previsto equivale a los mismos 10.19 billones de pesos, con un incremento real de 6% respecto a 2025.

– Programas sociales: alcanzarán casi 1 billón de pesos. La Pensión Mujeres Bienestar crece 267%, mientras que la Beca Rita Cetina sube 58%.
– Salud: el ramo directo se mantiene estancado, aunque el IMSS, IMSS Bienestar e ISSSTE reciben incrementos.
– Educación: la SEP sube a 513 mil mdp (+10%), con fuerte impulso a becas educativas.
– Energía: se duplica el presupuesto a 267 mil mdp, principalmente por transferencias a Pemex y CFE.
– Infraestructura: énfasis ferroviario, con más de 92 mil mdp para trenes estratégicos.

Para Integralia, este sesgo presiona el gasto en detrimento de seguridad, salud y medio ambiente. Para GEP, simboliza la Prosperidad Compartida, presentada dentro de 14 “Repúblicas” que dotan de narrativa ideológica al presupuesto.

El déficit fiscal se reducirá a 4.1% del PIB en 2026 (desde 4.3% en 2025), aunque aún por arriba de la meta de 3.5%. La deuda pública se estabilizará en 52.3% del PIB, con un costo financiero de 4.1% del PIB (1.57 billones de pesos).

Integralia advierte que este peso reduce la capacidad de responder a emergencias y limita la inversión productiva. GEP lo presenta como responsabilidad fiscal, destacando apoyos a Pemex y CFE bajo la lógica de soberanía energética.

1. Rigidez del gasto: el blindaje político de programas sociales reduce flexibilidad en áreas estratégicas.
2. Dependencia externa: crecimiento sujeto a EE.UU. y T-MEC.
3. Ausencia de reforma fiscal integral: los IEPS sustituyen cambios estructurales.
4. Narrativa vs. realidad: la retórica asegura legitimidad, pero puede ocultar tensiones fiscales crecientes.

El Paquete Económico 2026 es un documento híbrido: un presupuesto político con envoltura técnica.

– Para analistas financieros, ofrece señales de disciplina: reducción del déficit, deuda contenida y estabilidad macro.
– Para el gobierno, es la herramienta para consolidar su proyecto social bajo la idea de prosperidad compartida.

La clave será trascender los parches recaudatorios y abrir un debate serio sobre una reforma fiscal estructural que garantice estabilidad sin comprometer los avances sociales.

(eseeseleon@gmail.com)