El fenómeno del nearshoring, es decir, la reubicación de operaciones empresariales y cadenas de producción de Asia a México para aprovechar su vecindad con Estados Unidos, se ha convertido en una de las grandes promesas económicas de los últimos años.
En 2025, la inversión extranjera directa (IED) ligada al nearshoring reportó cifras récord: más de 36 mil millones de dólares recibidos en 2023 y una tendencia ascendente durante 2024 y lo que va de 2025, según la Secretaría de Economía y BBVA Research.
Empresas globales como BMW, Tesla y Flex han ampliado operaciones en México, especialmente en manufactura avanzada y tecnología, generando nuevas oportunidades en el mercado laboral. Sin embargo, los beneficios de este auge son desiguales y dependen fuertemente del perfil y preparación de los jóvenes profesionistas.
Realidad vs. Expectativas
Aunque se proyecta que para 2030 México podría generar hasta 2 millones de empleos adicionales gracias al nearshoring, según cifras de ManpowerGrou), la realidad para los jóvenes recién egresados sigue siendo compleja. Tan solo en 2025, más de 884 mil egresados universitarios estaban desempleados en la CDMX, según datos del INEGI y reportes del Congreso CDMX:
“Sólo el 30.7% de los egresados universitarios logra empleos acordes con su formación, lo que evidencia una desconexión estructural entre el sistema educativo y el mercado laboral”
—Encuesta Nacional de Egresados (ENE-UVM), 2025
La mayoría de posiciones bien remuneradas y tecnológicas exigen inglés avanzado, experiencia en proyectos internacionales y capacidad para el trabajo remoto, requisitos a los que muchos jóvenes de universidades públicas y privadas aún no acceden sistemáticamente.
Brechas y desafíos estructurales
El 55% de los jóvenes empleados labora en condiciones precarias, sin acceso a seguridad social ni salarios suficientes, y alrededor del 60% trabaja en el sector informal, ampliando la brecha entre la promesa del nearshoring y la realidad cotidiana (México Social, 2025). Además, la mayoría de las oportunidades mejor pagadas se concentran en el norte del país y en ciudades capitales del centro, como Querétaro o León.
Las universidades privadas y tecnológicas han implementado programas de actualización y convenios con empresas internacionales, pero el acceso desigual a capacitación y bilingüismo sigue siendo un muro para muchos.
¿Qué oportunidades reales hay para el joven universitario?
- Especialización en áreas STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
- Capacitación en habilidades blandas: idiomas, trabajo multidisciplinario, mentalidad global.
- Participación en programas público-privados de integración laboral y ferias de empleo.
- Aprovechamiento de programas de empleo joven impulsados por autoridades locales, que sólo en CDMX han creado 65,000 nuevos empleos en sectores estratégicos (Secretaría de Trabajo CDMX, 2025).
Conclusión
El nearshoring ofrece un potencial real para transformar la economía y el empleo en México, pero no es una oportunidad automática para todos los jóvenes. A menos que se fortalezcan los vínculos entre las universidades, la capacitación técnica y el aprendizaje de inglés, muchos seguirán observando los beneficios desde la barrera.
La preparación y la inversión en talento, especialmente en ramas tecnológicas y habilidades humanas, son la clave para que la promesa del nearshoring no se quede en un espejismo. (eseeseleon@gmail.com)
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